En épocas en que la digitalización de los negocios nos obliga a cambiar nuestras formas tradicionales de trabajo y a acelerar el ritmo de nuestras respuestas al mercado, nuestro diario vivir empresarial se ha visto envuelto en medio de la inmediatez. A pesar de ello, la inmediatez de cara al mercado no debe quitarnos de vista el identificar los posibles riesgos que todo proceso, flujo de operaciones o flujo de negocios, implica.

El cambio de monedas es un proceso que cada vez se digitaliza más por la presencia de nuevos actores digitales, las Fintech, cuyo fin es hacer más dinámico este mercado, obligando a los bancos a reinventar sus procesos generando así una mayor competencia. Sin embargo, es importante hacer una pausa y saber identificar los riesgos detrás de toda operación, por ejemplo, la transferencia a un tercero para realizar una operación de tipo de cambio por cuenta de un cliente implica grandes riesgos. Estos se clasifican en i) el riesgo de quiebra y ii) el riesgo de fraude.

El riesgo de quiebra existe en toda empresa, pequeña, mediana, grande o corporativa y será mayor o menor en la medida que su negocio y su balance lo demuestre. Por otra parte, el riesgo de fraude también existe, lamentablemente, en cualquier organización inclusive dentro de las mismas entidades financieras, por el accionar de personas inescrupulosas que pueden escapar a nuestro control. Por tanto, estos riesgos deben ser de conocimiento de los clientes, quienes con base a ello tomarán su mejor decisión asumiendo, o no, estos riesgos para la organización donde laboran o para su propio negocio.

“La ley les brinda un marco legal infranqueable a los fondos, pues los hace inembargables, eliminando la posibilidad que una empresa con riesgo de quiebra administre esos fondos y eliminando además el riesgo de fraude”

El mejor mecanismo legal para eliminar estos riesgos es a través de un fideicomiso. El fideicomiso recibe en cuentas protegidas los fondos de los clientes y a través del mismo se entrega al cliente final su contravalor. La ley les brinda un marco legal infranqueable a los fondos, pues los hace inembargables, eliminando la posibilidad que una empresa con riesgo de quiebra administre esos fondos y eliminando además el riesgo de fraude, porque los fondos son inalcanzables para cualquier tercero, inclusive la SUNAT.

Desde la primera operación hecha en el 2017, el modelo de negocio de Billex genera ahorros a sus clientes operando sus cambios, de forma pionera, con cuentas protegidas con un fideicomiso; eliminando así cualquier riesgo de pérdida de dinero. Nuestro servicio personalizado y agilidad para atender sus operaciones a través de nuestras cuentas operativas en los 4 principales bancos del país nos permite brindar a nuestros clientes una verdadera seguridad en sus operaciones de cambio y un alto nivel de servicio.